Pamplona tiene un sinfín de rincones con encanto, que durante vuestra estancia allí no debéis perderos, pero hemos escogido los cuatro que son imprescindibles.
Caballo blanco
Sin lugar a dudas este es uno de los rincones de Pamplona con más encanto, un hermoso lugar para pasear junto a la Catedral y la Plaza de San José. Forma la zona más elevada del Bastión del Redín, donde antiguamente se levantaba el palacio, del que solamente se mantiene la Cruz del Mentidero.
Las vistas son unas de las mejores de la ciudad, podréis contemplar los barrios de Chantrea, San Jorde y la Rochapea, y al fondo nada menos que el Monte San Cristóbal.
Otro punto clave es el Mesón del caballo blanco, en la actualidad es un establecimiento de alojamiento. En la terraza se celebran en verano conciertos al aire libre.
Por su cercanía al Camino de Santiago, que entra a Pamplona por el portal de Francia y asciendo por la Calle del Carmen, es un sitio muy visitado por los peregrinos, que hacen una parada.
Paseo de Ronda
La zona de la muralla, que puede contemplarse desde allí se corresponde con este paseo, que comprende desde el Mesón del caballo blanco hasta los Jardines de la Taconera.
Desde ese lugar, en los márgenes del Arga, podréis contemplar en la falda de la muralla el Revellín de los Reyes.
El Parque de la Taconera, es un bello jardín al estilo francés, que cuenta con árboles muy particulares y un zoo.
Plaza del Castillo
Se encuentra en el centro neurálgico de Pamplona. Es un cuadrilátero no perfecto de catorce mil metros cuadrados, que ha sido el escenario de muchos eventos como corridas de toros, torneos, batallas, mercado, concentraciones populares o políticas, paradas militares, etc.
De esta plaza nacen muchas calles estrellas del casco viejo de la ciudad. Está cercada por viviendas que mayoritariamente están fechadas en el siglo dieciocho, en las que llaman la atención los ventanales, las balconadas, las torretas y los áticos.
Ronda Barbazana
Después de cruzar las enredadas y estrellas calles del centro antiguo de Pamplona, la capital inesperadamente se abre en esta gran balconada. Esta parte de la muralla protege la Catedral de Santa María y el Palacio Arzobispal.
A lo largo del paseo, se hallan bancos renacentistas, garitas, gárgolas contrafuertes, etc.
Imagen: Baluarte del Redín – Wikipedia.
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